Cada palabra se trabaja por cuatro caminos —reconocerla, recordarla, oírla y decirla— y vuelve justo antes de que la olvides. No se da por sabida hasta que aguanta los cuatro. Y 260 de ellas las aprendes viendo el dibujo, sin pasar por el español.




Una frase entra en tu sesión cuando ya conoces sus palabras. Con cuarenta palabras salen frases de cinco; con cuatrocientas, de doce. Nadie decide cuándo alargarlas: crecen solas con lo que sabes. 533 frases reales, de pedir un café a discutir un contrato.
Decir frases enteras, repetirlas encima del audio, responder a una situación sin frase que copiar. Con el micrófono de tu móvil y 24.000 clips de audio real. Porque leer un texto de C1 y quedarte callado en una reunión no es saber inglés.
La ruta se va rellenando de verde con lo que dominas de verdad, no con lo que has abierto. Cada palabra es una planta que germina y florece con tu dominio, y se marchita si te saltas el repaso. El progreso se ve, no se lee.
Rangos semanales: cada lunes suben los tres primeros de tu tabla y bajan los tres últimos. Vidas por sesión, gemas para pistas, y una racha que solo cuenta cuando estudias de verdad. Motiva, pero enseña primero.
Sáltate niveles enteros con un examen largo y exigente, de A2 a C2. Entre veinte y treinta minutos, y solo se aprueba con un 80 %.
Probar mi nivelLo que fallas vuelve a salir en la misma tanda, separado por otros ejercicios, hasta que deja de fallar. Es donde más se aprende, y por eso tiene sitio propio.
EmpezarSe instala en el móvil como una app y funciona sin conexión: el audio se guarda en el teléfono para estudiar en el metro. En iPhone con Safari y en Android con Chrome.